La Inteligencia artificial desde Simondon: Comunión entre tecnología y sociedad


Anteriormente se abordó en este espacio, en el artículo La IA no crea estúpidos: El hombre detrás de lacortina el tema de las inteligencias artificiales, en una reflexión que dispersara el alarmismo presente en este tópico y su papel en la sociedad. En este nuevo artículo nos sumamos a estos esfuerzos trayendo una reflexión desde uno de los autores más vigentes respecto a una sociedad tecnológica o transhumanismo.

No pretendemos desarrollar toda la teoría de Gilbert Simondon, sino que, solo abordaremos puntos clave que nos permitan pensar en un desarrollo tecnológico en comunión con la tecnología y no en una constante disonancia entre suplantación/esclavización. El intento por prevenir una distopía de Terminator, Wall-E, Matrix, etc. Más bien generó un daño en la forma en que vemos la tecnología. 

 Dónde se sitúa la inteligencia artificial en la teoría de Simondon

Para hablar de la inteligencia artificial desde Simondon, primero habría que localizarla dentro de la descripción de la realidad que propone Simondon. Para este autor, el ser no puede encontrarse solo en lo individuado, sino también en lo que hay de anterior al individuo, lo que no es individuo: lo preindividual.

“El individuo sería captado entonces como una realidad relativa, una cierta fase del ser que supone antes que ella una realidad preindividual y que, aun después de la individuación, no existe completamente sola, pues la individuación no consume de golpe los potenciales de la realidad preindividual” (Simondon, 2019, pp. 9-10)

Estamos hablando, primero, de una realidad aún no individuada, llena de potenciales y de tensión, algo aún no estructurado. Segundo, de una realidad individuada, donde encontramos una dimensión que ha actualizado esos potenciales. Y el párrafo sugiere una tercera dimensión, la cual será explicita mas adelante: Una realidad transindividual, la cual, grosso modo es cuando subsiste aquello preindividual dentro de una entidad ya individuada que le permite seguirse individuando, es decir, seguirse creando a partir de los potenciales no agotados dentro del individuo y que le exigen ir hacia “afuera” (aunque esta noción aun es problemática en el discurso Simondoniano). Es decir, relacionarse con otros individuos y con el medio. Para que esto sea así, estaríamos hablando de un organismo psíquico-colectivo, o sea de una realidad humana y de todo lo que ésta crea en cultura y sociedad. Para Simondon el culmen de esta realidad transindividual la encontramos en los objetos técnicos (tecnológicos).

No entraremos a detalle a revisar toda la teoría de Simondon sobre los individuos y su hipótesis de tres fases del ser, tampoco con todo lo que implica la realidad transindividual, basta con lo que se ha dicho. A partir de aquí podemos intuir que la inteligencia artificial es una realidad transindividual en el plano técnico, pues, sigue en constante creación junto con la sociedad; es una correlación creadora.

Ahora bien, el plato fuerte de lo que discutiremos viene a continuación, en el libro El modo de existencia de los objetos técnicos. Dentro de los objetos técnicos, insertos en una realidad transindividual, encontramos aquellos que son abstractos y aquellos que son concretos. En términos simples, los objetos técnicos abstractos son aquellos que son más manuales o que necesitan mas del criterio de un operador como las herramientas o los autos; por otro lado, los objetos técnicos concretos son aquellos que están hasta cierto punto mas automatizados, como un motor de enfriamiento por aire o un reloj cucú. 

Con lo antes dicho podemos asumir que la inteligencia artificial se encuentra entre los objetos técnicos abstractos, debido a que siempre y en todos los casos es necesario introducir una orden, un prompt; es necesaria siempre la intervención humana para que funcione.


Qué diferencias hay con el hombre

Si bien, el hombre es un individuo transindividual, al igual que la inteligencia artificial, hay marcadas diferencias que vienen de ser un ser vivo, cosa que la inteligencia artificial claramente no es. Me gustaría remarcar una diferencia esencial de entre todas las que podríamos encontrar: El pensamiento.

A lo largo de El modo de existencia de los objetos técnicos se ejemplifican las diversas formas en las que el pensamiento opera y que no podría desarrollarse en ningún objeto técnico. Por un lado, lo encontramos en su rasgo inventivo, pues, la humanidad es capaz de reconocer y traer luz dentro de los potenciales en su entorno (potenciales que, como hemos señalado, se encuentran en la fase preindividual del ser) y utiliza el pensamiento para establecer sistemas hipotéticos:

“Los seres técnicos son diferentes de los seres vivos en muchos aspectos, pero lo son esencialmente bajo el siguiente vínculo: un ser vivo engendra seres semejantes a él, o que pueden convertirse en semejantes a él después de un cierto número de reorganizaciones sucesivas que se cumplen de manera espontánea si son llevadas a término las condiciones convenientes; por el contrario, un ser técnico no posee esta capacidad; no puede producir espontáneamente otros seres técnicos semejantes a él” (Simondon, 2008, p.91)

El párrafo pasado nos demuestra que, primero, un ser vivo puede reorganizar en distintas configuraciones un solo sistema, esto es, explorar todos los potenciales que este puede encerrar; segundo, es capaz de analizar las condiciones bajo las que opera cada una de estas configuraciones y optar por la que actualice con mayor plenitud los potenciales. Estas capacidades no se encuentran dentro de los objetos técnicos, pues, en mayor o menor medida se encuentran determinados por un sistema cerrado.

Sobre este tema insistirá Simondon pero ahora desde el pensamiento que problematiza y que resuelve a partir de los potenciales y las condiciones presentes en un medio, pues, el ser vivo posee esta cualidad que el objeto técnico no. Podemos inferir una pista; esta problematización y resolución está necesariamente ligado a la vitalidad, es decir, se presenta como una necesidad para que el ser vivo sea tal, se prolongue esa vitalidad y se desarrolle en un medio que se asocia y relaciona con el ser vivo. Contrario a lo que ocurre con cualquier objeto técnico que parte de una pura “determinación” formal, no puede ir más allá de sí mismo, fuera de lo que es, externo a su programación. Un ser vivo no viene programado, es condicionado a la vez que condiciona en su vivir, en su creatividad.

En esta ultima cita podemos ver reflejado lo que digo, y es que la maquina nunca podrá replicar esta necesidad problematizadora:

“La resolución de los verdaderos problemas es una función vital que supone un modo de acción recurrente que no puede existir en una máquina: la recurrencia del porvenir sobre el presente, de lo virtual sobre lo actual. No existe verdadero virtual para una máquina; la máquina no puede reformar sus formas para resolver un problema.” (Simondon, 2008, p.161)

La máquina nunca podrá reconocer problemas por sí misma porque no padece vitalidad, no encuentra amenaza o contradicción fuera de sí, y, por consiguiente, no puede resolverlos. Al final, cualquier problema proviene de una proyección a futuro que solo el humano puede hacer, como bien dice la cita, esta proyección se traduce en virtualidad, en potenciales que no se encuentran en acto, en condiciones que tensan un ambiente pero que no lo actualizan.

 

Por qué la inteligencia artificial no puede suplir al hombre

Con respecto al desarrollo anterior podemos concluir que no hay forma en que la inteligencia artificial pueda suplantar a la humanidad ya que está ausente un verdadero pensamiento en ella. Como puntualizamos anteriormente, la inteligencia artificial no funciona de forma automática, sino que funciona siempre en correlación con quien la usa. Hay una modificación constante entre tecnología y sociedad, la tecnología viene a ser extensión del humano, pero también le modifica. El hecho de pensar en una tecnología que no necesite un alguien es igual de absurdo que pensar a un humano que no necesite un algo.

A lo largo de El modo de existencia de los objetos técnicos Simondon mantiene de forma implícita esta cuestión, siendo este autor un referente en cuanto al transhumanismo. Tanto este autor como yo coincidimos en que, si vamos a desarrollar una relación con las tecnologías, y en este caso, con la inteligencia artificial, hay que dignificar esa relación y no mantener un esquema de amo-esclavo (presente Hegel como siempre).

Bibliografía

Simondon G. (2015) La individuación a la luz de las nociones de forma e información. Cactus

Simondon G. (2008) El modo de existencia de los objetos técnicos. Prometeo libros

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